Han pasado más de tres años desde que ChatGPT y compañía irrumpieran como un elefante en una cacharrería en nuestras vidas. En este sentido, cabría pensar que, una vez vencida una primera etapa en la que la algarabía motivada por la inteligencia artificial (IA) era absolutamente desaforada, el entusiasmo por esta tecnología podría estar dando síntomas de agotamiento, máxime cuando las especulaciones sobre un eventual estallido de la burbuja de la IA han crecido como la espuma en los últimos meses.
Así y todo, en el seno de las empresas el entusiasmo por la IA parece no haber decaído lo más mínimo. Así se colige al menos de «2026 AI & Data Leadership Executive Benchmark Survey», un informe que ha visto recientemente la luz en Harvard Business Review (HBR).
En el marco del estudio fueron entrevistados más de 1.000 líderes empresariales (mayoritariamente adscritos al C-Suite) y la mayoría, el 99%, considera que la inversión en IA y datos es una prioridad estratégica de primerísimo orden. Y prácticamente todas las compañías tienen la firme determinación de dar alas a la inversión en IA en los meses venideros.
La firme apuesta de las empresas por la IA está perfectamente fundamentada (y no obedece, por lo tanto, en modo alguno al alzar). Al fin y al cabo, el 54% de los líderes consultados dicen obtener un valor de negocio alto o significativo con sus iniciativas consagradas a la IA. Sólo el 8% se lamenta de que este tipo de iniciativas tienen poco o nulo valor.
Conviene asimismo poner de relieve en el 94% de las empresas la IA ha superado ya la fase de experimentación. No en vano, la proporción de compañías que han desplegado soluciones de IA a gran escala ha pasado del 5% al 39% en un lapso de apenas dos años.
El mayor freno para la IA no es la tecnología sino las personas
La creciente relevancia de la IA en los entornos empresariales ha terminado traduciéndose, por otra parte, en un fuerte impulso de los datos. El 93% de los líderes admite que la creciente pujanza de la IA ha terminado danto alas a la importancia de la gestión y la calidad del dato dentro de las empresas.
En el plano puramente organizativo el informe pone de relieve que la importancia al alza de los datos y de la IA ha terminado robusteciendo el rol del Chief Data Officer dentro de las empresas. El 90% de las compañías cuenta ya esta figura. Está ganando asimismo tracción en el seno de las empresas la figura del Chief AI Officer, que está presente en el 38% de las empresas, si bien su encaje organizativo sigue sin estar 100% claro.
Aunque la IA es portadora de vasta miríada de oportunidades para las empresas, su adopción se topa inevitablemente también con unos cuantos retos. Y el gran freno no es en modo alguno la tecnología sino las personas. El 93% de los líderes empresariales señala que los factores humanos y culturales (la gestión del cambio, el miedo a un eventual impacto en el empleo o la falta de capacitación, por ejemplo) constituyen el mayor desafío a la hora de adoptar la IA (muy por encima de las limitaciones tecnológicas).
Los retos que trae consigo la IA no logran, no obstante, nublar el ánimo de los líderes empresariales. Y el 83% cree que la IA será la tecnología más transformadora para toda una generación, mientras que el 97% considera que su impacto global será positivo en términos generales.



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