Cuando tenía 29 años, conseguí un trabajo como productora de un vídeo musical para una estrella del country gracias a que envié un currículum que hice a medida para ese trabajo.

¿El único problema?. Gran parte de lo que contaba en él era un poco exagerado o directamente una mentira descarada.

Fui a la entrevista con un maletín de cuero que parecía más caro de lo que realmente era e imprimí mi impecable (pero falso) CV en papel de lino. Llevé preparado un presupuesto para el vídeo musical que había copiado casi por completo de un ejemplo que encontré en Internet.

Al final de la reunión, me ofrecieron el trabajo. Salí de allí y fui a donde me esperaba mi amigo y cuando se lo conté, no podíamos parar de reír. No podía creer que lo hubiera conseguido.

Fue el típico escenario de «fíngelo hasta que lo consigas»

En el año 2000 me acababa de mudar a Nashville y esperaba abrirme camino en la industria musical.

Un amigo me habló de un trabajo en producción de vídeo y me animó a presentarme. Me interesaba la profesión, pero no sabía cómo meterme en ella: no tenía titulación, ni experiencia, ni la más mínima idea de lo que era producir un vídeo musical.

Pero eso no me frenó. Sabía que podía arreglármelas y sacar el trabajo adelante si me lo daban.

Una de las razones por las que mentí en mi currículum era porque no había podido terminar mi carrera universitaria por problemas económicos y personales. Siempre quise acabarla, pero nunca encontraba el momento ni los recursos para hacerlo. Hoy en día, si no tienes un título universitario, tienes que encontrar otras maneras de superar ese estigma.

Exigir un título universitario para un trabajo es arbitrario. Debe existir una vía de acceso en ciertos trabajos para las personas que están dispuestas a aprender al tiempo que realizan sus funciones o que tienen experiencia previa en lugar de exigir un mero papel.

Yo solía poner mi título universitario en mi currículum, aunque no indicaba la fecha en la que supuestamente terminé los estudios, estaba implícito que lo había hecho. Nunca nadie lo comprobó ni me llamó para decirme que había mentido.

Mentir en mi currículum funcionó para mí, pero no lo volvería a hacer en 2023

Aunque exageré todas las cualidades y estudios en mi CV, hice un gran trabajo produciendo el vídeo musical. Sin ni siquiera tener experiencia, me gustaba tanto lo que hacía que se vio reflejado en el resultado y ese primer videpclip fue seleccionado por Country Music Television y tuvo un buen recorrido.

Tener ese crédito y esa primera experiencia me ayudó a conseguir mi siguiente trabajo dirigiendo un piloto para VH1, y después de este puesto siguieron llegando oportunidades profesionales. Este empleo me abrió más puertas y me demostré a mí misma que era capaz de hacer un gran proyecto con un gran presupuesto.

Tener ese crédito y esa primera experiencia me ayudó a conseguir mi siguiente trabajo dirigiendo un piloto para VH1, y después de este puesto siguieron llegando oportunidades profesionales. Este empleo me abrió más puertas y me demostré a mí misma que era capaz de hacer un gran proyecto con un gran presupuesto.

Sin embargo, ahora me doy cuenta de que en los años 2000 era más fácil salirte con la tuya con mentiras como estas, antes de que existiese LinkedIn y de que todo el mundo pudiese buscarte en Google. Para mí, esa primera experiencia me enseñó a no dejar que las normas arcaicas me impidieran perseguir mis sueños.

Años después de falsificar mi currículum por primera vez para conseguir ese trabajo, estaba en una reunión de alcohólicos anónimos, un programa de ayuda a personas con adicción al alcohol y en el que la gente puede expresarse libremente. Me acuerdo que en una de las reuniones una persona estaba hablando de la necesidad de ser honestos, y entonces dijo: «excepto cuando se trata de tu currículum».

Me eché a reír. Puedo decir que estoy de acuerdo.

Fortesa Latifi,

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